¿Por qué el sistema hipotecario de Canadá es puesto como ejemplo?

En tiempos en los cuales la crisis financiera y económica mundial ha puesto en duda los cimientos mismos del sistema capitalista, y muy especialmente ha hecho mella sobre los mecanismos hipotecarios, muchos especialistas señalan al modelo canadiense como un ejemplo de solvencia y seguridad. Vamos a descubrir en este artículo sus principales características.

En principio, vale destacar que el índice de mora en hipotecas no ha superado en Canadá el 1% en los últimos 20 años. El blindaje logrado se sustenta en los seguros de crédito obligatorios y en los estrictos criterios en la concesión de las hipotecas, por lo menos de acuerdo a las opiniones de los expertos que han analizado este modelo.

La realidad es que mientras los bancos luchan en todo el mundo para no verse afectados por la suba en la morosidad, el sistema financiero canadiense goza hoy (en plena crisis) de mucha salud. Un detalle es válido: desde 1923 solamente han quebrado en el país dos bancos regionales.

El mercado hipotecario de Canadá ofrece un sistema híbrido, con control público y privado repartido. Aparentemente, uno de los puntos centrales que permite eliminar los típicos altibajos en el mercado financiero es la obligatoriedad del seguro de crédito hipotecario cuando el valor de la hipoteca supera el 80% del valor de tasación del inmueble.

Asimismo, una incólume legislación marca la homogeneidad en los criterios de concesión de créditos, todos supervisados por el Canadá Mortgage and Housing Corporation. En otras palabras, una metodología firme que no está atada a los intereses individuales de cada institución.

Otras de las ventajas que remarcan los especialistas en cuanto al sistema canadiense es que se impone a los bancos una serie de limitaciones muy concretas y coherentes, por ejemplo en relación a los plazos de amortización de las hipotecas. Al mismo tiempo, que la mayoría de las hipotecas estén referenciadas a un tipo de interés fijo es otro indicador que ayuda en este panorama más serio y claro.

En resumen, no pasa lo que sucede en España y tantos otros países: aunque los gobiernos fijen políticas o den consejos, son los bancos los que terminan imponiendo su propia postura, fijando formas particulares de concesión de hipotecas. Sin embargo, la enseñanza que nos deja esta crisis es suficientemente clara: sin regulaciones estrictas, sin orden ni sentido común, no hay capitalismo o sistema económico posible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>