Comprar vivienda: el trueque

En momentos en los cuales hay que estimular la imaginación para conseguir formas de comprar una vivienda, nacen nuevas metodologías o se retoman otras que se habían olvidado en tiempos de bonanza. Desarrollamos en este caso uno de esos caminos alternativos: el trueque.

No cabe duda que el trueque es una de las formas de negociación más antiguas de la humanidad. Sin embargo, pocos la consideran a la hora de buscar adquirir una vivienda. A pesar de esto, la crisis de las hipotecas y otras formas tradicionales de financiación ha colocado al trueque de pisos como una excelente alternativa a los procesos convencionales de compra-venta.

Esta ancestral forma de intercambiar bienes y servicios encuentra hoy su correlato inmobiliario, cuando puede advertirse en las grandes ciudades como se ofrecen en la web ofertas de familias que buscar permutar su vivienda por otra más económica, quizás porque no pueden hacer frente a los gastos que supone la hipoteca efectuada.

Entre las ventajas de esta metodología se encuentra la posibilidad de transformar un inmueble en otro inmediatamente, sin dinero de por medio, algo que puede ser muy importante para algunas personas o en ciertos casos. Principalmente, resulta útil para aquellos individuos que no pueden hacer frente a los gastos que insume su vivienda actual.

En estos casos, el titular se ahorra el tiempo de colocar la propiedad en venta en el mercado, algo que hoy en un escenario económico deprimido hace necesario armarse de mucha paciencia. Otra ventaja es que la persona mantiene su condición de propietario, y no debe alquilar o buscar otra solución habitacional al necesitar dejar su vivienda original.

En cuanto a los trámites legales, el Código Civil entiende a la permuta como un contrato de intercambio de bienes, que aunque se caracteriza por la inexistencia de precio en dinero no excluye la posibilidad que una parte de la operación se concrete en efectivo, por ejemplo en el caso de un trueque entre una vivienda de mayor valor por otra de menor precio en el mercado.

Se trata en consecuencia de una compraventa por duplicado, por lo tanto exige los mismos trámites pero por dos: otorgamiento de escritura pública, liquidación de impuestos, inscripción en el Registro de la Propiedad y todos los pasos comunes a una operación de compraventa habitual.

En definitiva, estamos hablando de una posibilidad concreta para cambiar vivienda por vivienda, sin esperar el tiempo que requiere poner una propiedad en venta en el formato tradicional. Quizás la única desventaja será la necesidad de abonar el doble de gastos que una compraventa tradicional, aunque en determinadas situaciones de urgencia este punto se transformará en secundario.

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