Hipotecas con plazos cortos de pago

Lógicamente, se trata de opciones no aptas para cualquier tipo de bolsillos, ya que al disminuir el plazo de pago aumenta considerablemente el valor de las cuotas. Sin embargo, tienen como principal ventaja la posibilidad de pagar menos intereses. Vamos a conocer algunos detalles de estas hipotecas con plazos cortos de pago.

En tiempos en los cuales las hipotecas se ofrecen a pagar a 40 o incluso 50 años de plazo en algunas entidades bancarias, resulta complejo imaginar otras alternativas a menor plazo. Sin embargo existen, y muchas personas que pueden hacer frente a las erogaciones mensuales que insumen las siguen eligiendo.

La hipoteca media en España ronda los 27 años de plazo de pago en la actualidad, 6 años más del plazo que se registraba sobre 2003 (21 años), de acuerdo a datos de la Asociación Hipotecaria Española (AHE). A pesar de esta tendencia a incrementar los períodos de pago, hay otras propuestas que buscan todo lo contrario.

Estas hipotecas con menores plazos de pago pueden llegar a ser convenientes en zonas en las cuales el precio de la vivienda es menor que en el resto del país, como pueden ser por ejemplo Badajoz y Lugo. En estos casos, con valores menos importantes, puede ser más beneficioso pagar menos intereses y deshacerse más rápidamente de la obligación.

También resulta en ocasiones la única posibilidad viable por cuestiones de edad, ya que muchas entidades exigen un máximo de 35 años para firmar hipotecas a 40 años de plazo. El ahorro en intereses es importante, pero por otro lado las cuotas serán más abultadas…

Por ejemplo, una hipoteca por 100.000 euros a 12 años de plazo y con 5 puntos de interés registrará una cuota mensual de 920,49 euros. La misma hipoteca, pero pautada a 25 años de plazo, exigirá una mensualidad de 580,46 euros.

Por otro lado, quizás el mayor inconveniente de las hipotecas con plazos de vencimiento cortos es su poca flexibilidad ante situaciones complejas. En otras palabras, si el titular requiere ampliar el plazo de pago por algún inconveniente en particular, las posibilidades de obtener una refinanciación serán escasas.

En resumen, quizás lo mejor sea apelar al siempre sabio equilibrio: no conviene una hipoteca con un plazo de pago excesivo por los intereses que se pagarán, pero tampoco otra tan corta que nos mantenga ahorcados económicamente durante una buena cantidad de años.

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