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Derecho a tener una Vivienda

Una de las funciones básicas de un Estado Moderno es la de hacer que cada uno de sus ciudadanos pueda acceder a una serie de derechos que aseguren su buen desenvolvimiento en sociedad. Uno de estos derechos es el derecho a contar con una vivienda a la que poder regresar hacia el final de su jornada laboral y poder llamar “hogar”. Pero la vivienda es algo más que un lugar material, es un concepto: permite evitar los sentimientos de naufragio y deriva que tanto mal le hacen a los seres humanos. La vivienda es un centro, un ancla para el hombre moderno.

Y si decimos que el derecho a la vivienda es un derecho que un Estado Moderno debe ocuparse de hacer cumplir, no lo decimos a boca de jarro: el artículo 47 de la Constitución Española y la Declaración Universal de los Derechos Humanos así lo establecen. Independientemente de la naturaleza de nuestro lazo con la vivienda (esto es, como dueños de la misma, inquilinos, etc.) o de sus características propias (precio, superficie, etc.), el hombre debe tener su vivienda. Es su derecho.

Cómo acceder a una vivienda

Las formas de acceder a una vivienda y de así poder hacerle justicia a este derecho universal son variadas. Hay quienes cuentan con el poder adquisitivo para acceder directamente a ella, comprarla y ser de esta manera dueños de su propio hogar. Pero esta manera de llegar a la vivienda propia admite algunas variantes: si se cuenta con poco dinero, se puede acceder o incluso constituir una cooperativa.

Por otro lado, existe la opción de la vivienda social. Aquí habrá que estar listo a esperar algún tiempo, puesto que este tipo de iniciativas de los Estados suele tener sus bemoles: entre burocracia y asignación suele pasar un buen trecho de tiempo. Y también es bueno saber que no sólo el Estado Español ofrece este tipo de planes de viviendas, sino que muchas veces son los ayuntamientos y las diferentes comunidades autónomas quienes tratan de ayudar para que este derecho esencial se vea satisfecho.

Por último, también están aquellos que deciden no adquirir su vivienda de alguna de estas maneras y se deciden por alquilar o incluso por alquilar con opción a compra (una buena forma de convencerse antes de dar el gran paso con tu propia casa).

En conclusión, ya sea a través de la compra directa de una casa ya construida o un terreno donde construirla, ya sea a través de las cooperativas o con la ayuda del Estado y las viviendas sociales o a través del alquiler, todo ciudadano tiene derecho a contar con aquello que le da seguridad y a lo que poder denominar “hogar”.